La factura del estrés

 

OH, OH, esto suena a problemas…..

Teníamos asumido que el estrés pasaba factura a nuestro cuerpo, pero resulta que este trajín de correr a todos lados también tiene consecuencias para nuestra boca

La tan utilizada palabra Estrés, tiene origen griego, “Stringere”, que significa apretar, y podríamos definirla como el estado de tensión física y emocional que desencadena diferentes trastornos

Dolores de cabeza, contracturas musculares, cansancio, trastornos del sueño, gastritis, ansiedad, depresión…. Todas ellas las identificamos claramente con nuestro estado nervioso cuando estamos estresados, sin embargo hay otros síntomas de los que no somos conscientes y que por lo general son notados por las personas con las que convivimos, chirriar de dientes, tensar la mandíbula mientras dormimos…. Todo esto ocurre porque tanto en  nuestro cuerpo como nuestra boca, se modifica el equilibrio que lo mantiene sano

La mayoría de las consecuencias se ven a largo plazo, pero entre las que aparecen con mayor rapidez están las siguientes:

Bruxismo:

Se produce cuando apretamos  y rechinamos los dientes de forma involuntaria, durante el día o mientras dormimos, provocando en ellos un desgaste e incluso fracturándolos. El bruxismo acarrea además dolores musculares en la zona de la articulación temporomandibular (en la oreja, en un lado de la cabeza, la nuca o el cuello)

Gingivitis, Periodontitis:

Cuando el estrés se apodera del cuerpo, las defensas bajas, por lo que las bacterias dañan más fácilmente nuestros dientes.  Cuando estamos  muy estresados  producimos más cortisol, (hormona del estrés) en las encías, la cual estimula  la inflamación y promueve el desarrollo de la enfermedad.

El otro factor que influye en la inflamación es de tipo causa-efecto: cuando estamos bajo estrés tendemos a abandonar hábitos saludables, a descuidar la limpieza dental y a tomar alimentos azucarados, fumar más o beber alcohol.

 

Aftas:

Esas pequeñas heridas blancas que aparecen en los tejidos blandos,  encías, lengua… varían de tamaño y en cantidad de aparición. Generalmente su causa principal son los virus y bacterias que se acumulan en la boca, pero cuando hay estrés aparecen en más cantidad, ya que este debilita el sistema inmunológico.

Herpes labial o “calentura”:

Es una infección muy común, aparece en la zona de los labios y se manifiesta con pequeñas ampollas o “calenturas” una vez que la persona se ha curado, el virus se vuelve inactivo durante un tiempo y permanece de por vida en los tejidos nerviosos de la cara, se libera bajo situaciones de estrés, fatiga o embarazo, entre otras.

Caries:

Mayor estrés, más riesgo de caries, porque  el PH de la saliva se vuelve más ácido como consecuencia de malas digestiones, mala alimentación y hábitos poco saludables. Esa acidez que ataca directamente al esmalte de los dientes puede derivar en caries

 

 

De modo que Relaaaajate y presta atención a las señales de alarma que te envía tu cuerpo

Aunque suene obvio acude a tu dentista ante cualquier de estas señales ,
cambio de coloración de la encía o que esté más roja o ligeramente amoratada (puede ser debido a una infección y/o inflamación); sangrado prolongado de encías; heridas y aftas que causen dolor en la encía o sensación de separación o movimiento de dientes.

 

Hasta pronto ….